La vejez tiene género. En Chile, muchas más mujeres que hombres viven solas en edades avanzadas. Han sido cuidadoras toda su vida y, cuando llegan a una etapa donde podrían por fin cuidarse a sí mismas, muchas veces se encuentran aisladas, con miedo o sin redes claras.
El cohousing para mujeres mayores se vuelve una alternativa potente: ofrece seguridad sin infantilizar, vida comunitaria sin invadir y autonomía sin abandono. Permite que mujeres de 60, 70 u 80 años vivan rodeadas de pares, compartan experiencias, se acompañen y tomen decisiones sobre su propia vida.
Para muchas, la idea de “irse a un hogar” es inaceptable, pero también lo es seguir viviendo solas en una casa que ya no pueden sostener o que les genera miedo. Un espacio como La Casa de los Tatas, con escala pequeña, enfoque humano y comunidad activa, puede ser el equilibrio ideal entre libertad y seguridad.
Porque envejecer acompañada no es una pérdida de independencia; es una forma de protegerla.